Luego de trabajar el texto argumentativo, los tipos de argumentos y falacias no formales, decidí plantear sesiones de debate sobre temáticas asequibles para mis estudiantes. La gran ventaja es que ya contaban con nociones claras para articular un argumento y soportar un punto de vista.

La práctica consistió en lo siguiente:

  1. Planteamiento del tema. Se eligió la regulación del uso de celulares en las escuelas.
  2. Inscripción de grupos. Se dividió al aula en dos grupos, uno a favor del uso didáctico de los celulares y otro en contra de su uso.
  3. Revisión del material. Se les ofreció lecturas tanto a favor como en contra del uso de celulares en las escuelas.
  4. Discusión y acopio de argumentos. Todos los inscritos en cada una de las facciones tuvieron la oportunidad de preparar sus argumentos, de modo que puedan sostener su punto de vista durante el debate.
  5. Selección del equipo de debate. Cada grupo eligió a tres representantes para que presenten sus argumentos en tres rondas:
    • Presentación de argumentos (3 minutos)
    • Réplica (2 minutos)
    • Conclusiones (2 minutos)
  6. Durante las primeras dos rondas se permitió la participación del público a través de preguntas. Sin embargo, por motivos de tiempo y equilibrio, se restringió a una pregunta para cada grupo.

7. La moderadora tenía la función de conducir el debate y resumir los argumentos presentados, pero no juzgar la existencia de ganadores y perdedores.

8. El controlador de tiempo tenía la misión de sacar tarjetas para avisar a los expositores, haciendo referencia al tiempo que les quedaba disponible.

En el presente video les ofrezco la primera ronda de uno de los debates.

Video filmado en las instalaciones de la USIL por el autor.

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