“Eye of the Needle” (2014) no fue la primera canción que escuché de la cantante y compositora australiana conocida mundialmente por su primer nombre. De hecho, Sia ya había conquistado reconocimientos internacionales, disfrutado de la inclusión de sus canciones en películas altamente rankeadas y completado exitosas colaboraciones con distintos artistas de todo el mundo desde la primera década de este siglo.

El sencillo al que hacemos referencia en esta oportunidad está incluido en el álbum 1000 Forms of Fear, donde se encuentra el invencible tema “Chandelier“, el cual, al igual que muchas de sus canciones, se encuentran reinterpretadas por performances de danza,  actuación y pintura. Tal es el éxito de este sencillo que ya ha superado el billón y medio de reproducciones en su versión oficial de YouTube.

“Eye of the Needle”, más modesto en su visibilidad (con solo 23 millones de reproducciones), es un tema que acompaña a sus compañeros en representar problemáticas humanas (como el alcoholismo en “Chandelier” o los daños en la familia por la doble personalidad del padre en “Elastic Heart“). En el caso de la canción mencionada, muchos han considerado como el abandono de la pareja. Sin embargo, algunos mensajes codificados en la canción y el video incorporan otras posibles interpretaciones o datos adicionales, que especifican el tipo de abandono al que se hace referencia.

“Eye of the Needle” (“ojo de la aguja”) es un título que establece una relación hipertextual con Mateo 19:24, la cual metaforiza sobre lo difícil que es llegar al cielo:

Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

En el video se ilustra un túnel débilmente iluminado, en el que se encuentra una bailarina vestida de negro, una batería y su respectivo percusionista con aspecto sucio y descuidado, el cual, antes que tocar, parece estar en un estado de precariedad física y mental.

Nada es casualidad en los videos constituidos por Sia. Sobre todo si consideramos que el escenario, los personajes y los otros elementos se conjugan significativamente con el título.

  • El túnel oscuro representa el ojo de la aguja; es decir, el paso al más allá.
  • El vestido negro de la bailarina representa el luto. Ha perdido un ser querido.
  • El baterista con apariencia precaria es el hombre a quien perdió. Él debe pasar por el túnel, pero su alma se encuentra en un estado lamentable. Se condice con la oscuridad del túnel, el cual no necesariamente lo llevaría al cielo.
  • El movimiento representa la vida y la quietud la muerte.

En la posterior interacción de los personajes, se ve que la bailarina inicia en un estado de súplica y clemencia, reflejado en su posición horizontal. Por otra parte, se toma en cuenta que la primera estrofa hace referencia a no querer aceptar la muerte; pero al mismo tiempo sentir la tristeza por causa de esta. Es decir, una lucha de sentimientos encontrados. Por esa razón, en los versos dos y tres admite que si se mueve (baila), tendrá que aceptar que el otro se ha ido; ya que mientras ella puede respirar y bailar, él se mantendrá inerte y lejos de ella.

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Take me down
I’m feeling now
And if I move on
I admit you’re gone

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Sin embargo, este luto será breve. La resiliencia la conducirá a una performance activa, de pie, que la bailarina representará siempre de puntillas. Como considerando que debe entregar más que lo que ella misma ha logrado. Ser más. Una clara correspondencia al hecho de luchar para que el hombre que se fue llegue a un mejor lugar. No a la oscuridad, sino a la luz al final del túnel. En ello se inspira el coro, con expresiones de amor, admiración y de salvación.

 You’re locked inside my heart
Your melody’s an art
I won’t let the terror in
I’m stealing time
Through the eye of the needle

No dejar que el terror ingrese es una personificación magistral. Este es el final oscuro, funesto, ruin. Aquel que podría terminar de envolver al hombre. Ella, por lo tanto, se convierte en un agente que busca la salvación y la protección.

Tal es la insistencia de ella, de pie, pisando fuerte de puntas y con más energía cada vez, que el baterista comienza a actuar. Él toca (se mueve con un verdadero sentido, con ánima) y ella baila. Hacen que el arte represente la vida. Incluso una vida más allá de la muerte.

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Finalmente, la altura que la bailarina quiere lograr supera sus propios límites. Ya no aparece parada de puntas, sino auténticamente elevada, sonriente y con los ojos cerrados. Parece deducir, con satisfacción, que aquel hombre que se ha ido no irá a un lugar oscuro, sino uno de mucha luz. Una luz que aparece en el fondo, iluminando el instrumento que él ha tenido consigo y finalmente pudo tocar como debía.

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Ya sea el arte como redención o una representación de la misericordia divina, el resultado es una de las escenas más hermosas jamás hechas en un videoclip. El arte, el movimiento y la vida se conjugan en un resultado que puede arrancarnos lágrimas y sacudirnos de nuestros asientos. La lucha del amor frente a la muerte, representada por Eros y Thanatos desde la Grecia antigua, se conjugan como ingredientes asociados al arte y al movimiento.

Un baterista inerte subido a su asiento está condenado a la oscuridad. Uno que toca y que expresa vitalidad encontrará la redención en el imposible equilibrio del ojo de una aguja. Imposible para el ser humano, sumido en sí mismo, pero no para el amor y las múltiples representaciones del mismo.