Debo reconocer que no soy una asidua admiradora del anime japonés, pero la noticia de que un cine comercial estrenaría Ghost in the shell en pantalla gigante era todo un acontecimiento digno de verse. Fui a verla y me encantó. Al inicio, creí que se trataba de una película para “hombres” y que la escena del desnudo inicial de la protagonista no pasaba de ser un fans service, pero al culminar el film, quedé convencida de que la desnudez y belleza de la protagonista encerraba un sentido más profundo.

En realidad, el drama existencial de Motoko -saber si es una inteligencia artificial o una humana de verdad- se sintetiza en la metáfora del cuerpo desarrollada a lo largo de la película. Como deje entrever el título del film, el drama gira en torno a este “alma en el caparazón”. La posesión del “alma” que define lo humano y que se encuentra dentro de un cuerpo armable o hasta prescindible (el caparazón). Por eso la belleza de la protagonista pasa a un segundo plano, ya que aquella no define la humanidad de su persona.

Por último, si desean ver el drama de lo que nos hace humanos en un mundo dominado por la tecnología omnipresente, no pueden dejar de ver Ghost in the shell.