Hemos recibido el sugestivo artículo de Paola Vásquez Espinoza, experta en Lingüística y Neurociencia. Esperamos que sea de vuestro agrado.

Resumen:

El estudio del lenguaje, y específicamente el desarrollo fonológico, ha sido una constante.  Desde hace dos décadas, además, aparece asociada a este la llamada conciencia fonológica, que viene a ser el paso necesario para que se pueda activar las redes neurales que tienen que ver con el aprendizaje de la lectura, a través de la identificación de unidades sin significado, pero que al juntarse permiten el desarrollo de la comunicación.  Desde esta perspectiva, entonces, lo que se abordará será un estudio de la fonología y su ubicación en el cerebro y cómo esta se activa en un proceso posterior.  De igual forma, cabe resaltar que los estudios realizados sobre este aspecto, generalmente, han estado asociados a la dislexia, como patología, que es la que ha permitido que se pueda realizar la revisión de la base neurobiológica de la fonología.

Summary: The study of language, and specifically phonological development, has been a constant in language studies. For two decades, also it appears associated with this call phonemic awareness, which is to be the necessary step so you can activate the neural networks that have to do with learning to read, through the identification of units without meaning, but which together allow the development of communication. From this perspective, then, what will be discussed will be a study of phonology and its location in the brain and how it is activated in a later process. Similarly, it should be noted that studies on this issue have generally been associated with dyslexia, such as pathology, which is what has allowed to carry out the review of the neurobiological basis of phonology.

1.0       A manera de introducción

El lenguaje, como proceso sistemático, obedece a un uso y constituye el significado que permite alcanzar la comprensión de un enunciado. Si a ello se le añade que la especificidad de la cognición humana reside en el papel de los intercambios fonológicos, podemos explicar que la lógica forma parte de toda esta conceptualización que se produce de manera pragmática y relacionada.  El lenguaje utiliza el aparato cognitivo general y, actualmente, nadie niega que para poder estudiarlo se necesita del auxilio de muchas otras ciencias, además de la Lingüística. Además se puede indicar que el estudio de la cognición, en relación al lenguaje, ha cambiado, puesto que los avances tecnológicos han permitido que se estudien las bases neurológicas de este.  En tal sentido, en estos momentos,  ya es posible poder observar cómo la interpretación de situaciones se da de diversas formas y a través de ellas se identifica la estructura texto-contexto. Sin embargo, en esta realidad planteada, posiblemente, la estructura más difícil de evidenciar sea la referida a la Fonología, puesto que se requiere de un espacio a través del cual no se puede acceder a excepción del fono o a la sílaba. Gracias a esta perspectiva, el mundo que aparece entre la mente y el objeto responde a una serie de estímulos en los que interviene la información anterior que se relaciona con la nueva y da origen a la significación que se enuncia, a través de procesos de distinción de pares mínimos o de otros aspectos relacionados.  Desde esta visión, y tomando en consideración que la integración neuronal “es un proceso en cuya virtud las neuronas, gracias a las propiedades intrínsecas a su membrana, se hallan capacitadas para sumar distintas entradas excitadoras e inhibidoras y elaborar una respuesta en función de ellas” (Morris, 2003), entonces se puede mencionar que el presente estudio lo que busca es explicitar cuál ha sido la historia del estudio de los procesos de la conciencia fonológica desde la perspectiva de los últimos estudios neurobiológicos y su repercusión en la comprensión de textos y en la producción de los mismos de manera escrita.

La tarea de decodificar letras en sonidos permite un extraordinario empleo de una cantidad ingente de neuronas. Por tanto, lo que pretendemos probar con este trabajo es que, de manera funcional, la fonología puede atañer  un estudio de genética poblacional, puesto que de acuerdo a las investigaciones realizadas, especialmente en los últimos tiempos, se puede evidenciar que existe suficiente evidencia para que se incluyan trabajos que determinen la concepción de que el desarrollo fonológico (en realidad todo el aspecto que puede conllevar a la comprensión) puede abarcar mayores aspectos y rasgos de orientación.  Por tanto, los estudios de esta parte se pueden evidenciar que  ocupan todo el cerebro y no solamente la lateralidad izquierda, como se afirma (incluso actualmente) en los estudios neurolingüísticos.  Todo este trabajo será abordado como un proceso de  evolución lingüística, a partir del cual se pueden desarrollar múltiples axiomas que determinen la especialización en el proceso fonológico.

Al respecto, M. de la Iglesia Vayá nos dice:

Santiago Ramón y Cajal demostró que el sistema nervioso central (SNC) estaba formado por células, al igual que el resto de los tejidos vivos1. Esas células, las neuronas, y las conexiones entre ellas, las sinapsis, son fundamentales para su funcionamiento y comunicación. Mucho de lo que ocurre en el SNC puede describirse como un entramado de corrientes eléctricas y reacciones bioquímicas entre neuronas. (Iglesia-Vayá, 2011)

De igual forma, se puede mencionar que

El procesamiento fonológico, es uno de los componentes más interesantes de todo el proceso lingüístico.   Cuando hablamos, buscamos activar en nuestro interlocutor una serie de significados, y cuando escuchamos a otro hablar, nuestro objetivo es llegar a comprender lo que significan las palabras que estamos oyendo.  Lo mismo ocurre cuando escribimos un mensaje o leemos un libro.  El fin último de la mayoría de las actividades lingüísticas es que otra persona comprenda lo que se está diciendo y actúe en consecuencia. (Cuetos, 2012)

Por su parte, Bravo enuncia que

al desarrollar el aspecto fonológico, se cumple la función de umbral para la codificación inicial.  Este proceso es vital especialmente cuando el niño empieza a adquirir las destrezas motoras que conlleva la escritura; es decir, cuando el niño empieza a escribir letras, sílabas y palabras.  (BRAVO, 2004)

Usualmente se entiende por conciencia fonológica a un conjunto de habilidades metalingüísticas que ayuda a los hablantes a distinguir los elementos fonémicos del lenguaje oral.  Estas habilidades se relacionan directamente con la segmentación silábica, separación de fonemas, detección de sonidos finales e iniciales, entre otros.  En los niños, estas actividades deben anteceder necesariamente al aprendizaje de la escritura. Por tal razón, en este artículo, lo que se pretenderá explicar es lo que ocurre en el cerebro cuando se activa el sistema fonológico  a partir de una conciencia fonológica y los problemas que se acarrean cuando no se desarrolla una adecuada concepción de la misma. establecida en los primeros años del aprendizaje de la escritura.

  1. Fonología, conciencia fonológica y cerebro

            Debemos concebir el concepto en relación a que el hablante lo que percibe son sonidos, mas no fonemas, puesto que estos últimos se encuentran de una manera no realizable, como un constructo,  a partir de las características de los sonidos.  Ahora bien, la cuestión gira en torno al hecho de que la secuencia física activa una serie de secuencias mentales que se encuentran abiertas en el cerebro y que van a permitir desarrollar la cadena hablada, a nivel de la comprensión y la producción.  Desde esta noción, entonces, se puede entender que la fonología se podría encontrar en lo más básico de las relaciones sinápticas existentes y que se hace tangible en la activación de un sonido (no fonema), pero que no es susceptible de ser analizado de manera mental.  Este procesamiento, en relación a las unidades más pequeñas de las señales del habla, sigue siendo el reto de las ciencias cognitivas en general y de las neurociencias en particular.

Otro de los aspectos relacionados con ella se halla en la secuencia tal como se presenta en la mente del hablante, puesto que la silabificación, por ejemplo, no se encuentra determinada por una situación preestablecida, sino más bien por un hecho que involucra un estadío, o en términos más recientes, en una adecuación del concepto acorde a situaciones que evidencien esta relación. Por ejemplo, y de acuerdo a lo mencionado por Blevins (Blevins, 1995) veríamos que la silabificación no obedece solamente a reglas, sino también a principio (condiciones); en tal sentido, frente a la oración [el.ló.bo.o.lí.a] podríamos tener la secuencia de la forma acostumbrado, pero en la práctica sabemos que no funciona de la misma manera: [el.lób.o:l.í.a].  Como se puede observar, esta situación va a responder a la forma cómo se van a activar las señales del habla y, además, cómo se van a procesar dichos sonidos.  Por tanto, en cada individuo, la adquisición y desarrollo se maneja de forma diversa.  Se concibe que en un lapso de un segundo, se puede activar un total de 40 fonemas, por lo que cuando existe una perturbación en el sistema, este se encuentra alterado.  Desde esta visión, la Fonología, ha contribuido con muchos aportes,  en relación a la capacidad de análisis consciente de cualquier tipo de secuencia. Asimismo, es interesante notar que un hablante experimentado que escucha cualquier emisión diversa que no pertenezca al lenguaje articulado, la capacidad para poder distinguir el orden de los sonidos solamente representa el 10% de lo que identifica y comprende frente al habla natural.  Esta situación quizá obedezca al hecho que el sujeto se encuentra expuesto a esta última desde que nace y va perfeccionándola.

La forma como se ha podido abordar la Fonología está basada en el componente de las personas con dislexia, puesto que este es el espacio que más estudios ha permitido identificar este tipo de trastorno. La presente situación se debe a circunstancias neurológicas y genéticas y que “cognitivamente, está causado por un fallo en el procesamiento fonológico de la información” (López-Escribano, 2007).  En otras palabras, resulta claro que los niños que tienen dificultades para aprender a leer se encuentran en una asociación directa con todo lo que corresponde a centrar intensivamente un tipo de memoria y un déficit fonológico: no resultan capaces de transformar una habilidad natural en códigos lingüísticos, en donde intervienen otros procesos añadidos, tales como la memoria de trabajo y demás.

Al decir de López Escribano “el niño que comienza a leer debe haber desarrollado la conciencia fonológica para poder aprender el principio alfabético, es decir, la correspondencia grafema-fonema” (López-Escribano, 2007).  Si esa conciencia se encuentra alterada, entonces, definitivamente, se producirá un problema a nivel disléxico.  Pero, la pregunta salta a la vista: ¿dónde se producen todos estos aspectos?

Al parecer, de acuerdo a lo que se tiene como experiencia, entonces se puede explicitar que los oyentes no extraen los fonemas antes de reconocer las palabras.  Por tanto, no resultaría evidente que exista algún lugar en el cerebro donde residan los fonemas de manera independiente al resto de componentes del lenguaje.  Lo que sí se puede enunciar, es que el hecho de poseer la conciencia de dichos componentes es lo que permitirá la percepción y la producción.  Desde tal enunciación, aparece un ajuste adecuado entre el mundo y el organismo para poder mantener la adaptación de su propia conducta.

Al decir de Cuetos tenemos:

La conciencia de que las secuencias de sonidos se pueden segmentar, se pueden “dibujar” sonido a sonido (en la escritura) hace relativamente verídica la existencia de un sistema de representaciones de esos sonidos, al menos, o solo, en los adultos sometidos a una enseñanza explícita de las propiedades del lenguaje relacionadas con su carácter segmental.  (Cuetos, 2012)

Y por su lado, Astudillo nos menciona:

antes de aprender a leer, el cerebro del bebé ya está organizado para el lenguaje hablado activando, con pocos meses de edad, circuitos neurales del hemisferio izquierdo idénticos a los que activan los adultos al escuchar frases en su lengua materna .Los bebés son capaces, en los primeros meses, de reconocer sonidos de cualquier idioma pero antes de cumplir los dos años ya muestran preferencias por aquellos de la lengua a la que están expuestos. (Astudillo, E. et. al, 2015)

Sin embargo, cuando se aprende a leer o a escribir, entonces se requiere un sistema de mayor complejidad que activa la corteza visual y la región que se encuentra en la relación que existe entre el área de la asociación de la “caja de letras”. Por tal razón, la conciencia que se tiene sobre los fonemas en la activación cerebral es muy clara, puesto que para las personas que son analfabetas, las áreas fonológicas (en la relación grafema-fonema) no se activa.  Surge, entonces, la pregunta para el lingüista: ¿Qué sucede con las lenguas ágrafas? ¿Entonces podemos decir que su conciencia fonológica no se va a activar nunca? ¿Estos hablantes nunca van a desarrollar una patología como la dislexia, puesto que no han requerido de la lectura?

Este hecho no resulta del todo cierto, puesto que la conciencia fonológica, si bien es cierto empieza a mostrarse cuando se aprende a leer, también es real  ya se ha adquirido en el aprendizaje de la lengua.  Asimismo, la dislexia no solamente involucra un problema con la comprensión en la lectura, sino más bien con la comprensión en general.  Existe una disyuntiva entre el funcionamiento de la ruta fonológica, por lo cual el disléxico empieza a emplear la ruta visual, pero esto hace que se lean las palabras de manera global, lo cual atañe muchas dificultades, puesto que normalmente se producen errores en la producción y resulta la incapacidad de poder asociar el fonema al grafema.

Si a ello le añadimos que existe relación entre los genes y la cultura, entonces podemos decir que la aparición de una conciencia fonológica también determinará su ubicación en el cerebro.   En el paso del no lector al lector interviene la tendencia interna (disposición genética), es verdad, pero esta se encuentra relacionada de manera directamente proporcional con lo que ocurre en el medio social, puesto que se evidencia que después de 2 a 3 años de entrenamiento en lectura, aparecen las “marcas” neuronales de esta última.  La asimetría cerebral (propia del lector normal) aparece como tendencia pero se define como tal gracias a la cultura: formación de redes neuronales en el planum temporal izquierdo, aunque según últimos estudios, con resonancia magnética funcional, la activación de las áreas cerebrales incluirían todo el conjunto de hemisferios, lóbulos, etc.

Se puede identificar que la neurobiología de la fonología está asociada a la asociación de los genes entre sí.  Sin embargo, no se puede olvidar que los genes son distintos y presentan diferentes funciones, algunos de los cuales cumplen más de una.  Es probable que aquellos que estén asociados a la adquisición de un sistema fonológico no solamente se encuentren determinados para tal función, sino que además se activen para otras áreas también necesarias en la producción del habla.   De igual forma, se enuncia que en la producción de los diferentes fonemas, de acuerdo a las lenguas naturales que se produzcan, parecería observarse que las áreas que se activan son diferentes entre sí, puesto que las neuronas son diversas, lo que permite que las redes neurales también difieran entre sí, lo que determina que los espacios en donde se produce la activación cerebral sea diferente, de acuerdo a la cultura en donde se produzcan.

Otro aspecto que resulta notorio para la ubicación del componente fonológico en el cerebro también comprende la neurofisiología, puesto que esta se activa de acuerdo a la generación de neurotransmisores, receptores, etc., entre los que se puede evidenciar que otros componentes que se refieren a la cognición en general, tales como la neuronutrición, neuropsicología o la neuroeducación, las cuales involucran diversos aspectos relacionados entre los que se encuentra el lenguaje.  Por tanto, las redes neurales que se encienden en la producción de la fonología, cuando existe una conciencia fonológica y al pasar del plano oral al escrito, tienen que ver –sobre todo- con la activación de zonas visuales (de retina, a núcleo geniculado lateral y luego a corteza occipital primaria); aunque algunas  otras redes van al lóbulo temporal (planum temporal izquierdo), y unas terceras se inclinarían hacia el córtex prefrontal.

Como se puede observar, la activación del componente fonológico, se encuentra en casi toda el área cerebral, lo que evidenciaría la tesis que se trata de varias zonas relacionados unas con otras y que permiten el desarrollo de este proceso.

3.0       Conciencia fonológica y déficit fonológico

Ya se ha mencionado que para poder activar un procesamiento tan complejo como es el del lenguaje escrito se requiere de una conciencia que active un desarrollo holístico y el reconocimiento de semejanzas y diferencias entre los fonemas, así como la decodificación que se produce. Al decir de Luis Bravo, este menciona que la conciencia fonológica podría ser algo así como “una zona de desarrollo próximo” entre el lenguaje oral y el aprendizaje de la escritura.  Desde esta perspectiva, la intervención pedagógica para relacionar la conciencia fonológica con el nivel escrito se debe centrar en la asociación y combinación.

Pero, ¿qué sucede cuando los niños empiezan a mostrar déficit en el procesamiento fonológico? A este proceso comúnmente se le ha llamado dislexia, y este involucra la síntesis, asilamiento, segmentación y omisión de fonemas.  Para poder evidenciar este aspecto, se han aplicado técnicas de neuroimagen, las cuales han permitido observar directamente el trabajo y las áreas que se activan entre pacientes disléxicos y los que no lo son. Observemos la siguiente imagen

articulo paola imagen

Este problema parece estar asociado además a los problemas de atención y concentración, la cual se encuentra en la misma área de activación de la fonología. Serniclaes nos dice:

The results of a first meta-analysis  indicate that systematic phonics instruction (mainly when based on grapheme–phoneme correspondences and not on rhyme units for instance) can improve the acquisition of low- and high-level reading skills, especially when training begins early and in children at risk for reading disability; the benefits of such training are lesser in children with reading disabilities (dyslexics). (Serniclaes, W. et al, 2015).

Asimismo, López-Escribano menciona que por el lugar importante que ocupa el déficit fonológico en los estudios de dislexia, lo cierto es que esta se encuentra asociada a un problema fonológico.  A pesar de ello, el cerebro elabora áreas de compensación, lo que permite que, por ejemplo, el área prefrontal en personas disléxicas adultas sea la más desarrollada por la neuroplasticidad cerebral.

Desde este campo, la conciencia fonológica se torna importantísima, puesto que será ella la que va a permitir evidenciar algún tipo de trastorno a temprana edad y, también, por qué no decirlo, alguna evidencia que coadyuve a la mejora del problema presentado.

 4.0       A manera de conclusión

En esta aproximación a través de la Fonología y su relación con la conciencia fonológica, se debe observar el papel determinante que cumplen, incluso en el desarrollo cerebral el aprendizaje, lo genético y lo social. Aunque el problema de la dislexia, gracias al cual se ha podido determinar un mayor estudio del componente fonológico, por su activación en determinadas zonas cerebrales, explican las alteraciones cerebrales y la información social que interioriza y estructura el niño desde el nacimiento.  Asimismo, desde un punto de vista biogenético, los genes disléxicos afectan a la corteza: procesos de migración, fisiología neuronal, conectividad. Los trastornos neurales explicarían los déficits auditivo- fonológicos y está comprobada la relación entre lo fonológico y la lectura. Por tal razón, la enunciación de estos conceptos son la base de estudios posteriores que permitan evidenciar lo expuesto hasta ahora, ya que los ejercicios desarrollados a partir de neuroimagen solamente han sido desarrollados en países industrializados, mientras que los que se encuentran en vías de desarrollo no se permite.  Asimismo, un estudio sobre los hablantes que podrían presentar dislexia en lenguas ágrafas podrían presentar la distorsión en el procesamiento como los de las lenguas que sí tienen escritura.  Esta y otras preguntas serían la base de estudios posteriores.

Referencias:

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  2. Astudillo, E. et. al. (05 de noviembre de 2015). Escuela con cerebro. Recuperado el 23 de agosto de 2016, de El cerebro lector: algunas ideas clave: https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2015/11/05/el-cerebro-lector-algunas-ideas-clave/
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