Hemos recibido esta reflexión del historiador Daniel Morán, quien quiso compartir con todos nosotros una mirada hacia el interior social de nuestro país.

Universidad de Buenos Aires

danielmoran2009@gmail.com

El 2010 pude estar presente en el bicentenario de la revolución de mayo en Buenos Aires, como parte de mi estancia de estudios de maestría, y pude observar innumerables celebraciones por aquella fecha clave en la lucha por la independencia de lo que hoy es Argentina. Pero ese cúmulo de conmemoraciones, si bien destacables, organizadas por institutos, ONGS, universidades, el gobierno de la Ciudad, entidades del Estado, el propio gobierno nacional, etc., no representaron una apuesta cohesionada del proyecto bicentenario.
En otras palabras, pareciera que fueron apuestas aisladas (meritorias todas ellas) que no mostraron el verdadero sentimiento por lo que debería hacerse celebrado el 2010.
Hoy en el Perú, a solo 4 años de celebrar el bicentenario tradicional (porque creo que 1814 hubiera sido una fecha clave y más democrática e inclusiva) de la independencia del país, pareciera que estamos viviendo lo qué pasó en Argentina en el 2010. No observo una apuesta sería y visible por hacer realidad el bicentenario. Solo veo el uso político del concepto bicentenario en casi todos los discursos políticos y académicos. Seguramente este 28 el Presidente del país recurrirá otra vez a dicho concepto: bicentenario. Espero que señale casos concretos y con presupuesto y todo lo que aquella fecha merece y nosotros los peruanos nos merecemos; y no simples futuras actividades. Finalmente, comencé este comentario con el título ¿Un bicentenario fragmentado?, porque considero que eso se está haciendo en el país: cada quien por su lado, haciendo lo que mejor le parece y sin una verdadera cohesión y visión de proyecto de país.

Esperemos que esté equivocado y que los hechos y las realidades sean diferentes.

 

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