Queridos lectores:

Compartimos algunos poemas de Huver Cáceres, un estudiante de Administración de Empresas con el gusto a leer y a escribir para liberarse de sus propios demonios. Un autodidacta que sorprende con sus rimas consonantes.


 I

No hace la palabra justicia
Para descubrir cada detalle
Que despliega el sol como caricia
entre la piedra tallada y afable.

Está el camino blanco de espada
Tanto que refleja el dolor empozado
ese que juega como un niño solitario
entre los huertos de granada.

¿Acaso, no seremos un día
un gesto provocador; un dolor en el pecho hondo
por la demora de no verte pronto
mañana, tarde y noche de agonía?

Desde lejos te oigo llamándome
delicioso brasero, frío de la mañana
me devuelves, cuando no quiero hablarte
a la memoria; a la piedra de la ciudad blanca…

Mayo 2010

 

II

Vienes hecha de luces de perla
Acompañada de bandidos, esos ladronzuelos cuatreros
poseídos por la noche
cuídate entonces
de la espada y de su sed desbordante
cuídate entonces de su fría traición
cuídate entonces del viejo acompañante.

Llevas la piel cubierta de frío
llena y desbordante del placer ajeno
cuerpo de miel, maíz y estiércol
vientre  solícito, fértil;  pero seco
a veces te miro de reojo
en absoluto silencio
para no despertarte de tu doloroso sueño, para no despertarte, desconsuelo.

 

III

Solo Nos espera la sombra
Asomada como la malva entre la serpiente
Sombra de oro, de carne, que cobra
¿Sientes? Cabello piel y dientes.

Y rondará el silencio cuando nos vea
Más quietud y al polvo crujirán los huesos
Y cuando la laxitud del tiempo atribulado sea
Temblarán los cuerpos desechos.

Todo y aquello se volverá un alarido
La voz susurra en los sentidos el recuerdo
Ya el hoyo bien hondo se ha tendido
Y es fauce hambrienta; el tiempo.

Ausencia que en nosotros congrega
Todo el temor de allá desconocido
Vida que, para morir, se nos entrega
Para volver al polvo del cual venimos.

 

IV

Es así como espero tu arribo
Como las viejas agujas del reloj
Al dar cada hora, no es consuelo, es un castigo
Como la yunta quiebra la tierra con dolor

De tanta espera, el viejo sollozo del clamor
Ese que se había perdido
Entre el seco camino, que deja ver el sol partidor
En el dormido ocaso del amor ardido

De tanta espera revienta el grano de trigo
De viento, agua, tierra y un poco de color
De tanta espera recordé el azul camino
Que tu mirada me trajo para morir con el sol.

La noche me entierra entre las horas de sueño
Como agua de mar que viene del río
Mis ojos te buscan con rabia, como la llama al leño
Como en la mañana despierta el rocío.

Hoja arrebatada con espadas de sol de apretado cuchillo
Dejas marcado en mi piel, mi existencia de flor
Pues te has convertido como hielo al frío
Mientras yo soy, como fuego al sol

03/2017 

V

Noche triste, hollada de dolores
Enrojecida abres la brecha del cielo
Has teñido de sangre en el camino viejo
Ese enorme velo prendido de broches.

Tanta sangre por corona de espina
Ya habitas la casa de muros en silencio
Y has llorado  luna, tu melancolía
En la noche triste de mayo te pienso.

Por acaso en un lejano sendero
Como en lo profundo y más sublime del alma
Estas rodeada de ironías que heredo
Taciturna, triste y callada.

Y has de desprenderte en la lejanía
Y has de morir tú,  con tu muerte idearía
Recreo de existencia, eternizas
Esta noche triste de sombras consteladas.

05/96