Queridos lectores:

Les comparto un microrrelato recientemente escrito.

La tienda de regalos se encuentra atestada de gente que registra el hecho con sus teléfonos móviles. En el interior se escucha el ladrido de un perrito: pug, chihuahua o salchicha. La dueña ignora a los vendedores. Se abalanza sobre los osos y casi destripa uno que parecía carnívoro. Combate con un elefantiásico gorila que vocifera un coro de lambada a manera de protesta. Una taza de Star Wars es arrojada al vacío y se salva milagrosamente por la agilidad y fuerza de los vendedores. Los adornos transparentes palidecen horrorizados por la ferocidad de la intrusa y su bamboleante cartera. Los peluches más realistas enmudecen frente al escrutinio. El perrito salta hacia la caja registradora y anuncia el feliz rescate. La dueña salta de alegría y abandona el panorama en ruinas entre pantallas, flashes y el desconcierto de los vencidos.