Queridos lectores:

Compartimos el nuevo libro  de Mauro Marino Jiménez: El mejor cuento del mundo y otros microrrelatos. Un pequeño volumen con veinticuatro historias de mínima extensión y amplio interés para todos los interesados en la microficción.

El nuevo libro, disponible en Amazon y honrado con el prólogo del escritor y crítico literario Luis Miguel Cangalaya, es una formidable apuesta, digna de ser leída y releída.

Edición Kindle (digital)

Edición Paperback (libro físico)

Saludamos la nueva publicación y los invitamos a revisar una pequeña selección.

 



El mejor cuento del mundo

Un escritor desconocido, pero absurdamente talentoso, se propuso escribir el mejor cuento del mundo. Para conseguirlo, estudió la más alta filosofía de todos los tiempos. Se embriagó con el opio del pueblo para comprender las nuevas tendencias. Guardó silencio en cada lugar público, con la esperanza de escuchar las voces interiores (o del universo) que inspirasen su inefable trabajo. Sintió vergüenza ajena de la gente que disfrutaba de una felicidad sencilla y procuró no juzgarla por compasión; aunque en secreto temía los peligros del karma.

Al cabo de varias décadas, finalmente pudo escribir su anhelada historia. La creó naturalmente -una mañana en la que evadía alguna responsabilidad- lo cual coronó su dignísima travesura. Para presentar su propuesta, pensó en un concurso literario, pero temió que le roben la idea. Lo mismo pasó con las revistas. Trató de postular a una antología, pero todas estaban con publicación cerrada.

Por estos y otros motivos, gastó todo su dinero en un único tomo, cuya perla fue ese maravilloso relato. Sin embargo, las librerías no registraron ventas ni gratitud. Necesitaba prestigio antes de escribir la gran obra y no al revés. Pero ni el talento, ni la filosofía, ni el opio del pueblo, ni las voces propias, ni las voces del universo, ni la vergüenza ni el karma le dijeron eso. Solo su mujer consiguió unas monedas de los compradores de libros por kilo; estos, por su parte, hallaron cierta ganancia de dos librerías vetustas; y estas otras -muchos años después- de un coleccionista artero, cuando encontró la edición príncipe de una obra magistral, financiada y firmada por su propio autor: un escritor loco que acabó con su propia vida al tratar de hacerse famoso, célebre y adinerado publicando el mejor cuento del mundo.



La pesadilla de Sísifo

Hans subió por escaleras llenas de gavetas. Buscaba una llave en el último piso. La llave estaba lejos, en la gaveta del cuarto escalón, segunda columna de la izquierda, vigésimo tercer piso. Hans vuelve a bajar para buscar la llave a ras del suelo. La llave, como olvidada, sigue descansando.


Momento extraordinario

Su trabajo acabó tarde, pero compensó el tiempo con un ramo de claveles. La sorpresa no sería la hora sino el contenido. Una vez en el portal, aceleró la marcha, como tratando de evitar que los ojos atónitos de ella cambien de expresión. Se salió con su gusto. Lo esperaban las comisuras provocativas de sus labios, los ojos abiertos, los brazos en línea abierta, como preparando el abrazo. Allí escuchó atónita, conmovida y silenciosa las historias de un hombre que se acomoda diariamente entre ella y otras estatuas.

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