En el inicio de la humanidad, las mujeres hablaban directa y claramente a los chicos con los que salían.

Al cabo de varias generaciones, esa costumbre entró en desuso y quienes se atrevían a repetirla eran abandonadas.

En el ocaso de la humanidad, una mujer se atrevió a repetir esta antigua costumbre. El chico la miró extrañado y primero intentó huir. Pero al ver que la mujer había dicho la verdad, aceptó ser civilizado y juntos repoblaron la tierra con generaciones honestas.

De El mejor cuento del mundo y otros microrrelatos

 

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