Un coche en la calle
sonidos de muerte
y danza de moscas 
revoloteando 
en mi cabeza.

Sola no estoy
siempre están los que miran
los que dicen que siga
bailando
a su ritmo. 

No temo a la muerte
sino a la locura,
al dolor
y la tortura...

Estoy rodeada de gente
pero no los conozco
me miran y auscultan
como animal de zoológico.

Quiero largarlos,
decirles que callen
que por una vez,
por lo menos,
permitan que pare.

Entonces se ríen 
y yo no comprendo,
ni su risa,
ni las reglas del juego.

Solo sé algo
o lo intuyo:
no hay término.

La misma canción se repite
y yo solo tarareo...
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