En las vueltas del tiempo
te encuentro
cada tanto
y me enamoro otra vez
como si fuera un adolescente.

Luego hay días y meses largos
de ausencia
y hasta de olvido.

Hay otras cosas
otros motivos y desvelos
que urgen acciones metódicas
y excluyentes

y un día aparecés radiante
exultante
con el rostro de suave jazmín
como para acariciarlo con el dorso
de esta misma mano con la que escribo hoy

volvés con tus ademanes inquietos
desenvolviendo el aire
y tu risa
que explota
tan simple y tan franca
fresca como una brisa de verano.

Entonces retorna la alegría
al alma
y la felicidad
concluyo
aún es posible.

 

Bello Horizonte, enero 2015

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