DEDICADO:

A todas esas Mujeres y Hombres
que se consagran en su profesión por vocación,
 entregándose al servicio a los más necesitados;  
quienes arriesgan su propia vida enseñando, ayudando,
protegiendo y salvando a los demás, 
tomando como mayor recompensa 
la satisfacción del deber cumplido.
Incluso si no es fácil percibirlo,
sigue existiendo la magia dentro de lo cotidiano,
un consuelo en la desesperación
 y la fe que un “confío en Ti” 
será suficiente para seguir adelante.
AGRADECER
Ante esos abismos donde la vida se queda paralizada
 en el pozo de un suspiro y en una sístole asfixiada
 de un latido.
 En el fondo más oscuro del abandono de todas las fuerzas
 transformándose en tu peor enemigo.
 En este instante de incertidumbre y
 odio desmedido al seno que te trajo a esta vida,
 tan lamentablemente injusta. No más.
Una pedrusco áspero atrapado en la garganta
 y el padecer del silencio que mata ante no saber.
…así, cuando menos se espera, al tocar fondo,
 se hallan las actitudes que revuelcan la desesperación.
 Como un soplo de un aire fresco
 al desatar la cuerda invisible
 junto con el sofoco del último aliento.
 En la lágrima de tremendo desconsuelo
 encontrándose en las manos de un Ser Humano.
 Un Ser Humano igual que tú con su coraza
ante el Dolor y el Perder…
Sin embargo,
 con una promesa, un compromiso
 y una llamada que nace desde el Espíritu
y se coloca entre lo animal y lo divino.
 Un Ser más.
Sin embargo…
Aquél que había nacido a entregar su destino
 para defenderte, para protegerte, para salvarte.
Aquellos Guardianes de Luz
que encienden la chispa que se había amortiguado
 a cambio, incluso, tantas veces apagando la suya…
Partituras de Runa Blanca, Ingrid Da, 2017
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