Después de las ambiciones realizadas y metas alcanzadas
se descubre que en realidad el verdadero triunfo
es siempre superarse a uno mismo.
APRENDER
Si yo diera por hecho aquellos momentos, 
cuando la luz de mi faro pierde el horizonte, 
jamás descubriría que al acabarse la tormenta
todo se renueva igual que la mente.
 
Si me entregara a estos inviernos
que han congelado todos mis sueños,
jamás intuiría que bajo la tierra 
nació una semilla que en primavera
volverá a florecer como todos los años.
 
Si yo me aislara en mi propio Ser
cerrando las ventanas para la esperanza,
jamás se me revelaría que todos los fracasos
esconden en ellos la gran enseñanza.
 
Y si vuelvo a abrir mi corazón
a la Orden Divina, desconocida,
sabré: todo pasa por una razón 
en el bello preludio que llamamos la Vida.
Partituras de Runa Blanca, Ingrid Da, 2017
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