Nada nuevo tengo para decirte que ya no sepas
nada viejo tengo ya de ti
apenas un tibio recuerdo
acaso el perfume del olvido
y sin embargo hay algo
una pizca
una foto desde el marco de una puerta invitando
a entrar
una sonrisa suspendida en el tiempo
una caricia que faltó dar
y que de golpe haga desaparecer todos los sinsabores
de la vida
la lucha diaria incesante el trajinar sin descanso
y que de pronto nos instale en otro tiempo
en el que debió ser el nuestro
pero no fue.
Nada nuevo tengo ya para darte
que no te haya dado
la esperanza la paciencia la sed
y paso los días pisando descalzo sobre la tierra
endureciendo la piel
acostumbrándome a la lenta oscuridad del patio
al frío rocío de la noche llena de estrellas.
Que la mañana me encuentre
pleno de sueños
convertidos
en realidad.

 

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