Nos desvían por rutas de mentiras,

indicadas por corazones de piedras

rotos y ásperos, sin caricias.

Quién no sabe ofrecer amor es porque no lo ha recibido.

Nos prometen cambios en el futuro,

escoltándose tras secuelas del pasado.

Sin embargo, nada es acertado;

el presente se halla abandonado.

Observando tristes sendas de codicia

uno se encoge por la incertidumbre.

El afán de disimular la avaricia

a cualquier precio por subir al cumbre.

¿No es cierto que tenemos poca vida

como para desperdiciarla en violencia?

Mi hermano, en los abandonos hace falta tu presencia…

Quién no sabe dar amor es porque no lo ha recibido.

Ingrid Da, 30 de Noviembre de 2018

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